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lunes, 3 de octubre de 2011

Sobre dormires.

La simiente del mundo que duerme, no es más que el superfluo colgante de la prolongación del alma...A ti cuando duermes, te odio. (Violette Leduc)

Veo tu rostro en el claroscuro, con algún que otro halo de luz que se cayó vaya a saber de que luna, para posarse en esa almohada, sereno, como si algún mundo astral hubiese colaborado con sus manos entre nuestros cuerpos desconocidos. Te miraba y vos te cerrabas despacio.  Yéndote. ¿Qué secreto encontraste para dormir así?.
Miro las cortinas naranjas, (que por cierto nunca lave), a ver si  se ponen a bailar con su manera dulce al compás del vals: brisa nocturna.  Me calma y me hace sentir que es este mundo en esta noche encerrada en la ínfima gota de rocío perdida en la finitud de tu respiración,  acariciando el aire sobre mi frente,  mientras una mujer con el mismo vestido espera clavada en la ventana, que explote en la punta de su nariz para llamar luego a eso "amor", un círculo sin fondo.

sábado, 1 de octubre de 2011

Sombra de una mujer sin sombrero.


  Te llevaré la mañana temprano en un vaso de agua (Arnaldo Calveyra)

Este es el lugar que te doy, me dije. Anticipándome a la mentira de mujer con rulos espantados que atisba el peinado frente al espejo rectangular. No puedo escribir sobre abismos ni de peces, ni del proyecto del mar para mojarse la punta del dedo gordo en este septiembre ventoso que regala el eco de lo que no soy.  Me pregunto ¿cuanto más voy a ver que no soy?  Verse estampado contra la pedestre pesadez que responde rumiante frente a este papel, es la aproximación al fuego que se clava en mi garganta, entrecortando la vida de algún proyecto de suspiro. Cuando intenta largarse se condensa una gota, que no es más que una infame lágrima.
Y ya no puedo querer romper el suelo para que se abra el aire y desde el fondo...¿ no podes venir a tocarme el pelo? ¿es muy tarde?.
La hamaca está ahí, frente a un pedregal. Los lejanos diamantes que creemos que atesoramos podrían invitarnos,a armar una pelopincho ó hablar de palabras serias sobre la vida de los escarabajos frente al césped viejo que nos queda, creerle a la luna  ó soplarnos las alas que tenemos en los ojos.
¿Cuantas más letras unidas podrán decir que me duele tanto que no sea?









miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cuando como, como.

Hoy antes de llevar un cuento a un lugar, me comí un plato de ravioles de verdura. Alejada del tumulto al lado de la ventana, arriba, cerca del baño, mesita blanca, potus al lado.
Mientras miraba el plato, (casi me ilumino), me dije: -¡ eh  estoy sola de manera práctica también, no sólo filoso-tragicamente y porque no, novelera-mente hablando!-. Es raro, pero yo siempre me siento acompañada por algún ser que se digna de engañarme con cosas para hacer después cuando estemos juntos.  Pensé en tratar de disimular mi pensamiento de (no hablaste con nadie en lo que va del día) y le pedí queso al mozo. (Cada uno con sus tácticas auto-engañativas).  Para mi que se dio cuenta, cuando me fui me pregunto ¿comiste  bien?...yo conteste: -si, si,  comí rápido por que me están esperando-.  
Mientras caminaba, me puse música en los oídos, me metí un caramelo en la boca, revolví toda la mochila durante toda una cuadra, me despeine, me apure, me caí, todo para seguir disimulando que eran las dos de la tarde y yo iba a seguir sola quizá durante casi todo el día. (Cada uno con sus tácticas auto-engañativas)
¡Pero llevaba un cuento en la mochila...llevaba un cuento en mi mochila! 

lunes, 12 de septiembre de 2011

Sobre el silencio doméstico.

A veces me siento como una especie de mascota. Tengo ataques de silencio.
A veces creo que es porque no puedo hablar y escuchar al mismo tiempo. A veces por que soy una estúpida criticona que tiene una imagen falsa de si misma.
Ni siquiera me sale aventurarme con algún concepto tonto que me trague en alguna charla de bar en familia, el automatismo ese de decir, ah...si. Esos son los malos, estos los buenos, los musulmanes son machistas, vi a Marta, estaba más gorda, etc. ó simplemente copiar a mis padres, esa es la más fácil.

Por suerte tengo mis aliados, una señora triste y peluda dijo: - ¡Correte! quiero verla aunque no hable- yo me sentí bastante presenciada, me imaginé como una actriz con la obligación moral y simpática de hacer un monólogo sobre por que no me pinte las uñas y no sé que otra pelotudez, total es lo mismo.
 Y pensé: ¡ qué crueldad! ¿mirarme porque no hablo?, más mascota fuí cuando mi amiga (que es un amor)  dijo,  ...-Ella es así, tranquilita- Faltaba que me acaricie la cabeza como a un perrito bobo.
No entiendo mucho estos momentos la verdad, ¿esperamos que el otro hable?, particularmente yo no espero que nadie me hable. Supongo que debe ser que mi imaginación me esta jugando otra mala pasada.
Como era de esperarse, me encogí de hombros y no dije nada, ¿qué tendría que decir? No señora, no hablo, disculpe, prometo no volver a hacerlo y traerme un cuadernito con una lista de posibles charlas de mesa.

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